A principios de esta semana, comenzamos a hablar sobre las maneras en que las agencias del orden público están realizando capturas masivas de datos de teléfonos celulares de personas que pueden o no estar involucradas en investigaciones criminales. Es casi imposible concebir que esta conducta esté de algún modo permitida por las ley penal leyes vigentes.
Según USA Today y Gannett, las agencias del orden público en 33 estados están realizando este tipo de capturas. Las agencias pueden llevar a cabo los llamados vaciados de torre (tower dumps). Durante estas operaciones, se les proporciona información sobre cualquier teléfono que se conecte con una determinada torre de telefonía celular durante un período de tiempo establecido. Entre la información recopilada está la identidad del propietario del teléfono celular, la ubicación de ese teléfono y la actividad realizada en el teléfono durante el período de tiempo establecido.
Otras agencias usan una máquina del tamaño de una maleta llamada Stingray. Este dispositivo es portátil y puede transportarse en vehículo con el fin de capturar información de teléfonos celulares en cualquier vecindario. Los agentes del orden público argumentan que los dispositivos Stingray y los vaciados de torre pueden ayudar a prevenir ataques terroristas, localizar niños secuestrados y mejorar de otro modo la seguridad pública.
Sin embargo, respetados grupos de defensa de las libertades civiles están planteando la pregunta obvia que debería asociarse con estas labores: “¿A qué costo?” La Cuarta Enmienda protege a los ciudadanos, en general, de los esfuerzos de registro e incautación ilegales por parte del gobierno. Cuando estos derechos no se protegen, tanto los ciudadanos comunes como los acusados en casos penales pueden sufrir graves consecuencias. Este tipo de actividad debe detenerse hasta que el sistema de justicia pueda determinar cómo incorporar una supervisión adecuada y requisitos de orden judicial para las capturas a gran escala.
Fuente: Florida Today, “Informe especial: Las agencias policiales pueden obtener datos de su teléfono celular,” John Kelly y Britt Kennerly, 9 de dic. de 2013

